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	<title>América suena a Rock &amp; roll, Cumbia y Bossa nova</title>
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		<title>Un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alvarourkiza]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Feb 2024 11:14:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el Brasil más mágico conocemos a Lampiao, María Bonita y su banda de románticos forajidos del SXX. El desierto confidencial del Sertao nos acoge. Y compartimos la búsqueda de libertad en los Quilombos liderados por Zumbí de los Palmares. </p>
<p>La entrada <a href="https://alvarourkiza.net/desierto-oculto-bandoleros-decapitados-esclavos-libres/">Un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres</a> se publicó primero en <a href="https://alvarourkiza.net">Alvaro Urkiza</a>.</p>
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<h2 class="wp-block-heading">Lampiao y María Bonita</h2>



<p style="font-size:18px">La mano del tatuador sujeta con firmeza el bíceps de su cliente. Chirría la maquina con ese ruidito irritante, se detiene a veces; el artista limpia con una gasa la tinta y la sangre. Poco a poco distinguimos sobre la piel los rasgos de Lampiao, Virgulino Ferreira da Silva, el cangaceiro del Sertao, y de su compañera y lugarteniente María Bonita. Sus figuras legendarias nos hablan de un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres. </p>



<p style="font-size:18px">Son héroes populares, forajidos románticos que recorrieron con su banda el nordeste brasileño hasta casi mediado el siglo veinte. Reivindicaron primero su propia libertad y después, arrastrados por una espiral de golpes y escapadas, de épica montaraz y lucha, también la libertad de todos. Hasta su muerte.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" fetchpriority="high" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/lampiao-alvaro-urkiza2.jpg?resize=501%2C744&#038;ssl=1" alt="un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres" class="wp-image-8956" width="501" height="744" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/lampiao-alvaro-urkiza2.jpg?w=572&amp;ssl=1 572w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/lampiao-alvaro-urkiza2.jpg?resize=202%2C300&amp;ssl=1 202w" sizes="(max-width: 501px) 100vw, 501px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></div>



<h2 class="wp-block-heading">Bandoleros decapitados</h2>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">El personaje de Lampiao se nos aparece rodeado de un halo de misterio y leyenda, de contradicciones. Es un profesor rural delicado, sensible y desorientado que esconde un héroe en su interior. Tras la muerte de sus padres a manos de unos terratenientes forma con María una banda de desesperados y vaga por las agrestes sierras del Cangazo buscando justicia y venganza, robando a los ricos para dar a los pobres.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Hasta que en 1938 un ejército de mercenarios contratado por los hacendados y el gobierno sitia a su banda y los asesina a traición. Las cabezas de Lampiao y María Bonita junto con las de sus más famosos compañeros fueron expuestas en la ciudad de Recife para escarmiento del populacho que los había convertido en héroes. Hay <a class="translator-checked translator-dont-translate" href="http://www.google.es/search?q=lampiao+wikipedia&amp;hl=es&amp;prmd=imvns&amp;source=lnms&amp;tbm=isch&amp;ei=oxcpT5ODGcXt-gaBlqS_BQ&amp;sa=X&amp;oi=mode_link&amp;ct=mode&amp;cd=2&amp;ved=0CA4Q_AUoAQ&amp;biw=1473&amp;bih=661" target="_blank" rel="noopener">fotos</a> de su vida y de su muerte.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Ahora, en el milagro sobre la piel, resucitan.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/lampiao-banda.jpg?resize=874%2C583&#038;ssl=1" alt="un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres" class="wp-image-7299" width="874" height="583" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/lampiao-banda.jpg?w=1000&amp;ssl=1 1000w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/lampiao-banda.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/lampiao-banda.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w" sizes="(max-width: 874px) 100vw, 874px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></div>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">El tatuaje está terminado. Lampiao lleva gafas y a su lado María Bonita parece pequeña y vivaz. Es evidente que están enamorados. Sujetan dos perros de caza que posan también para la imagen. Aparecen en segundo plano, respetuosos, Corisco y otros cangaceiros de la banda sosteniendo sus fusiles, vistiendo los uniformes diseñados por Lampiao.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Brillan los sombreros semicirculares inspirados en el napoleónico, adornados con estrellas y soles de metal. Son marciales y poéticas las cartucheras cruzadas en el pecho y los pantalones bombachos embutidos en botas altas de cuero. Los uniformes de un puñado de soñadores condenados a perder y morir, a pasar a la historia y la leyenda, a inspirar la imaginación y el ansia de libertad de generaciones.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El desierto oculto del Sertao</h2>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">El turista que disfruta de la costa del nordeste brasileño, desde el estado de Salvador de Bahía al de Maranhao, no imagina por lo general la sorpresa geológica que reserva el interior del país. Aquel que va más allá de la estrecha franja de vegetación al lado del mar y sale del circuito turístico encuentra una enorme área seca, casi desértica. El Sertao, la tierra de Lampiao.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/degola_do_grupo_de_lampiao.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" width="400" height="306" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/degola_do_grupo_de_lampiao.jpg?w=300&#038;resize=400%2C306" alt="cabezas de lampiao y banda" class="wp-image-401" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/degola_do_grupo_de_lampiao.jpg?w=400&amp;ssl=1 400w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/degola_do_grupo_de_lampiao.jpg?resize=300%2C230&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a><figcaption>1938, Recife, Brasil</figcaption></figure></div>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Es el imperio de la Caatinga, un arbusto espinoso que simboliza por su resistencia el espíritu de esta región y de sus gentes, donde veinte millones de brasileños comparten 800.000 kilómetros cuadrados de aridez con 45 especies de serpientes. El humedal lleno de vida y la Amazonia madre surcada por ríos caudalosos enmarcan este suelo dramático donde no llueve durante años.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Pobre, heroico y agreste, el Sertao ha desarrollado toda una cultura, desde lo gastronómico a lo musical. Tierra sin ley pero refugio de perseguidos y forajidos mucho antes de la época de Lampiao y es probable que aún hoy. En sus sucursales de banco hay todavía marcas de disparos en la pared y, si eres forastero, la policía de los pueblos te interpela. Salí literalmente quemando rueda de Areias, ese día aciago.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/sertao_01.jpg?resize=915%2C389&#038;ssl=1" alt="desierto sertao" class="wp-image-7300" width="915" height="389" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/sertao_01.jpg?w=1170&amp;ssl=1 1170w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/sertao_01.jpg?resize=300%2C128&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/sertao_01.jpg?resize=1024%2C436&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2016/01/sertao_01.jpg?resize=768%2C327&amp;ssl=1 768w" sizes="(max-width: 915px) 100vw, 915px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></div>



<h2 class="wp-block-heading">Zumbí de los Palmares</h2>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px"><a href="https://alvarourkiza.net/del-pacifico-al-atlantico-por-el-amazonas-peru-brasil/">Brasil</a> fue el último país del planeta en prohibir la esclavitud. Casi hasta el siglo 20, primero los portugueses y después los criollos brasileños, arrancaron legalmente de sus casas a nativos de África y por la fuerza los trajeron y obligaron a trabajar aquí. Algunos de ellos se rebelaron.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">En los barracones llamados Sensalas, donde familias enteras se hacinaban como ganado y donde nacieron la Capoeira y el Candomblé, germinó la semilla de la rebelión. Personas esclavizadas escapaban siguiendo a caudillos propios, huyendo hacia su libertad. Escapando precisamente hacia el desierto oculto del Sertao, la misma patria de libertarios como Lampiao, María Bonita y su banda.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/capoeiraearle.jpg?resize=977%2C648&#038;ssl=1" alt="capoeira antigua" class="wp-image-8951" width="977" height="648" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/capoeiraearle.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/capoeiraearle.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/capoeiraearle.jpg?resize=1024%2C679&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/capoeiraearle.jpg?resize=768%2C509&amp;ssl=1 768w" sizes="(max-width: 977px) 100vw, 977px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></div>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">El instinto natural les llevo hasta allí. Los esclavos huidos fundaron sus republicas libres en las zonas más alejadas y difíciles de rastrear en su búsqueda: la selva amazónica y el desierto del Sertao. <strong> </strong>Llamaron a esas ciudades fuera de la barbarie colonialista<strong> <em>Los Quilombos</em>.</strong></p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Tres generaciones con respeto a si mismas y libres de cadenas nacieron entre sus cercas, cultivando y pescando, cazando y vigilando caminos y desfiladeros, batallando contra los ejércitos regulares.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Organizadas y autónomas, simbolizaron para toda la población esclava y para todos los oprimidos una oportunidad de recobrar su dignidad perdida, una tierra prometida, y un ejemplo de resistencia posible contra la sumisión forzosa.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/2-21a.jpg" target="_blank" rel="alvarourkiza@wordpress.net noopener"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/2-21a.jpg?resize=812%2C541&#038;ssl=1" alt="un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres" class="wp-image-402" width="812" height="541" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/2-21a.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/2-21a.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 812px) 100vw, 812px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p class="has-text-align-center MsoNormal"><span style="font-family: &quot;;"></span></p>



<h2 class="translator-checked translator-dont-translate wp-block-heading">Un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres</h2>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Tras varias expediciones de conquista fracasadas, los gobernantes y oligarcas fueron conscientes del peligro que representaba la existencia de los Quilombos en el Sertao para el estado de cosas que les favorecía. Armaron un ejército enorme, cuerpos mercenarios especiales y guías indios expertos en esos terrenos.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Esta vez, la definitiva, los cercaron uno por uno cortándoles el suministro de agua y alimentos, envenenando los arroyos, incendiando los cultivos que aún quedaban a los sitiados. Asesinaron sin piedad a cualquiera que intentase escapar, ancianos, mujeres o niños, robándoles la vida y la categoría de seres humanos que habían recobrado.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">Un líder de los Quilombos destaca sobre los demás, su figura legendaria encarna a todos los que se rebelaron frente al poder esclavista del sistema. Se llamaba <a class="translator-checked translator-dont-translate" title="Bio de zumbi" href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zumbi.htm" target="_blank" rel="noopener">Zumbí de los Palmares</a> y resistió hasta la muerte. Es todavía hoy símbolo de la lucha por la libertad y lo negro en Brasil, un país que presume de interracialidad pero donde <strong>solo un 4% de los universitarios es afroamericano y en cambio el 85% de los habitantes de las cárceles es de color.</strong></p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">El tatuador termina su trabajo. La memoria del Sertao, de Maria Bonita, de Lampiao y de Zumbi de los Palmares continúa viva para todos nosotros. Y la de un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres.</p>



<p class="translator-checked translator-dont-translate" style="font-size:18px">A pesar de todo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="700" height="500" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/brasil.jpg?resize=700%2C500&#038;ssl=1" alt="un desierto oculto, bandoleros decapitados y esclavos libres" class="wp-image-8953" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/brasil.jpg?w=700&amp;ssl=1 700w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/brasil.jpg?resize=300%2C214&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></div>



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		<title>Granada, Nicaragua</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alvarourkiza]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Jul 2016 11:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Nicaragua]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Granada, la de Nicaragua, es una de esas ciudades que sostienen la vida con personalidad propia. Nos encontramos&#160;hace algunos años de paso, como se encuentran tantas cosas, y ella sonreía dormitando a la sombra de campanarios y volcanes. Adoquinada y furtiva, se robó un lugar en mis fantasías para siempre. Le gusta a Granada balancearse dulzona de habanos y ron en una mecedora de portal. Es señora callejera y, ya contenta, espía sin disimulo como [&#8230;]</p>
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<p class="has-drop-cap">Granada, la de<strong> Nicaragua</strong>, es una de esas ciudades que sostienen la vida con personalidad propia. Nos encontramos&nbsp;hace algunos años de paso, como se encuentran tantas cosas, y ella sonreía dormitando a la sombra de campanarios y volcanes. Adoquinada y furtiva, se robó un lugar en mis fantasías para siempre.</p>



<figure class="wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-038.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-038.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="" data-id="7102" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-038.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/imagen-038/" class="wp-image-7102" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-038.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-038.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-038.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-038.jpg?w=1536&amp;ssl=1 1536w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-635.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-635.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="granada-nicaragua" data-id="6163" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-635.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/nicaragua-panamericana-selva-y-costa-en-30-imagenes/imagen-635-3/" class="wp-image-6163" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-635.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-635.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-635.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-635.jpg?w=1536&amp;ssl=1 1536w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-037-scaled.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-037.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="" data-id="7101" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-037-scaled.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/imagen-037-3/" class="wp-image-7101" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-037-scaled.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-037-scaled.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-037-scaled.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-037-scaled.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-037-scaled.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></li></ul></figure>



<p>Le gusta a <strong>Granada</strong> balancearse dulzona de habanos y ron en una mecedora de portal. Es señora callejera y, ya contenta, espía sin disimulo como entierran sus tesoros los piratas en los manglares del lago Cocibolca. Cuando anochece, estira las piernas igual que una gata gorda y regala ternuras a los ratones de barrio. Porque también es madre clemente, es ciudad mujer y es mestiza.</p>



<figure class="wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-024.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="825" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-024.jpg?resize=1024%2C825&#038;ssl=1" alt="granada-nicaragua" data-id="7096" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-024.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/imagen-024-3/" class="wp-image-7096" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-024.jpg?resize=1024%2C825&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-024.jpg?resize=300%2C242&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-024.jpg?resize=768%2C619&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-024.jpg?resize=1536%2C1238&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-024.jpg?resize=2048%2C1651&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-281-scaled.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-281.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" data-id="7106" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-281-scaled.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/imagen-281-2/" class="wp-image-7106" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-281-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-281-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-281-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-281-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-281-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></li></ul></figure>



<p>Si le preguntas, <a href="https://www.granadahoy.com/granada/Gran-Sultana-Granada-calcada-Nicaragua_0_1375362451.html">Granada</a>, la de Nicaragua, responde que no es su vocación ser el <strong>Macondo</strong> centroamericano, la rinconada de sueños vulnerables, la patria de la ternura al ras y el paseo sin relojes. Pero bosteza arte y sonríe bonito, sugiriendo que miente y abriéndote la puerta.</p>



<figure class="wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-945.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-945.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" data-id="7115" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-945.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/olympus-digital-camera-666/" class="wp-image-7115" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-945.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-945.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-945.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-945.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-945.jpg?w=2048&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-185.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-185.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" data-id="7105" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-185.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/imagen-185/" class="wp-image-7105" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-185.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-185.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-185.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-185.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-185.jpg?w=2048&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></li></ul></figure>



<p>Aunque cercana a <strong>Managua</strong>, su hermanastra revoltosa, ella se baña cada semana con jabones franceses y acude al baile sin importarle el bando de los cantantes. Despreciada por revolucionarios de ojos brillantes y mercaderes capitalinos, es la preferida de amantes y poetas, y por eso sus habitantes sonríen a la vida embriagados de orquídeas y fuera del tiempo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-443.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-443.jpg?resize=625%2C468&#038;ssl=1" alt="granada-nicaragua" class="wp-image-7108" width="625" height="468" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-443.jpg?w=2048&amp;ssl=1 2048w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-443.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-443.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-443.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/imagen-443.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w" sizes="(max-width: 625px) 100vw, 625px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p></p>
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		<title>Olas, osos y ballenas &#8211; Surf en Canadá (2)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alvarourkiza]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Aug 2011 01:14:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Canadá]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la bahía de Tofino los hidroaviones son el medio de transporte&#160;más habitual. Comunican&#160;entre si las islitas satélite, boscosas&#160;y rodeadas de roca y playas sin pisadas. En los pantalanes del puerto se limpia el salmón recién pescado y alguna lancha sale con grupos de turistas para avistar ballenas y lobos marinos. También para buscar surf en Canadá. Las cabañas de madera pintadas de colores destacan sobre el fondo sobrecogedor de las montañas, tapizadas&#160;con arboles y [&#8230;]</p>
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<p class="has-drop-cap">En la bahía de <strong>Tofino</strong> los hidroaviones son el medio de transporte&nbsp;más habitual. Comunican&nbsp;entre si las islitas satélite, boscosas&nbsp;y rodeadas de roca y playas sin pisadas. En los pantalanes del puerto se limpia el salmón recién pescado y alguna lancha sale con grupos de turistas para avistar ballenas y lobos marinos. También para buscar surf en Canadá. Las cabañas de madera pintadas de colores destacan sobre el fondo sobrecogedor de las montañas, tapizadas&nbsp;con arboles y cumbres nevadas.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter columns-2 is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300572.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="surf-canada" data-id="5172" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300572-scaled.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/?attachment_id=5172" class="wp-image-5172" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300572-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300572-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300572-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300572-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300572-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/08/p6250730.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" data-id="1877" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/08/p6250730-scaled.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/surf-canada/olympus-digital-camera-195/" class="wp-image-1877" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/08/p6250730-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/08/p6250730-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/08/p6250730-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/08/p6250730-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/08/p6250730-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></li></ul></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Surf en Vancouver Island, Canadá</h2>



<p>Las pocas&nbsp;rutas de asfalto que atraviesan esos bosques van siempre acompañadas de vías peatonales. Discurren los carriles verdes a lo largo de enormes arenales bañados por el Pacífico, ideales para el surf, aunque de aguas frías incluso en verano. Las señales que avisan del peligro de tsunamis o que señalan las rutas de escape al maremoto alertan del poder de ese mar. Un poder que sientes al contemplar la enormidad salvaje de&nbsp;playas rodeadas&nbsp;de espesura virgen hasta el infinito.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601.jpg?resize=746%2C495&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5160" width="746" height="495" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 746px) 100vw, 746px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></div>



<p>Enormes troncos traídos por el océano&nbsp;salpican la arena, no se ven casas ni parkings, no hay papeleras ni socorristas, tampoco gente. Solo olas, cielo y águilas de cabeza blanca que otean tu sombra alargada paseando sin destino la&nbsp;costa. Buscas surf en Canadá y has encontrado la ausencia de humanidad más viva que jamás conociste. No te extraña distinguir la silueta imponente de un Caribou asomando su cornamenta fuera del bosque y respirando el aire marino.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter columns-3 is-cropped wp-block-gallery-5 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p7050981.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" data-id="5156" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p7050981-scaled.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/?attachment_id=5156" class="wp-image-5156" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p7050981-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p7050981-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p7050981-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p7050981-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p7050981-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0356.jpg?resize=1024%2C683&#038;ssl=1" alt="" data-id="5139" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0356-scaled.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/?attachment_id=5139" class="wp-image-5139" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0356-scaled.jpg?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0356-scaled.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0356-scaled.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0356-scaled.jpg?resize=1536%2C1025&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0356-scaled.jpg?resize=2048%2C1366&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="alvaro urkiza" data-id="1602" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/?attachment_id=1602" class="wp-image-1602" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></li></ul></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los surfistas en Canadá</h2>



<p>La comunidad surfera en esta isla es determinada, de espíritu pionero y atada a lo natural. Vive&nbsp;envuelta en condiciones durísimas&nbsp;y esta acostumbrada a experimentar el frío, el viento y la&nbsp;presencia abrumadora de compañeros de viaje. Ballenas, orcas, focas, lobos marinos, aves y mamíferos de todo tipo contemplan inmutables como se deslizan estas mujeres y hombres sobre la energía del océano. Como surfeamos este regalo del planeta, del cosmos entero, que vibra esta mañana de verano en Vancouver Island.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/04/DSC_0169.jpg?resize=686%2C445&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-11693" width="686" height="445" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/04/DSC_0169-scaled.jpg?resize=1024%2C665&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/04/DSC_0169-scaled.jpg?resize=300%2C195&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/04/DSC_0169-scaled.jpg?resize=768%2C499&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/04/DSC_0169-scaled.jpg?resize=1536%2C998&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/04/DSC_0169-scaled.jpg?resize=2048%2C1330&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 686px) 100vw, 686px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div><figcaption>Todas las fotos @alvarourkiza.net</figcaption></figure></div>



<p>Tienes la primera parte de este artículo en: <a href="https://alvarourkiza.net/surf-canada-2/">Olas, osos y ballenas. Surf en Canadá -(1)</a></p>
<p>La entrada <a href="https://alvarourkiza.net/surf-canada/">Olas, osos y ballenas &#8211; Surf en Canadá (2)</a> se publicó primero en <a href="https://alvarourkiza.net">Alvaro Urkiza</a>.</p>
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		<title>Olas, osos y ballenas: Surf en Canadá (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alvarourkiza]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jul 2011 08:56:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Canadá]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Antes de entrar a surfear, Kyle observa el mar de manera automática. Cuando asiente con un gesto atravesamos rápido los últimos metros de bosque para llegar a la arena. Periplo forestal, enramada de pasos, eslalon troncoso que nos lleva hasta la playa, al surf en Canadá. Kyle no ha visto aletas de orca cerca de la orilla. Y con una carcajada sonora celebra no cruzarse con osos vagabundos esta mañana de verano. Tu, acostumbrado a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap has-text-align-left">Antes de entrar a surfear, Kyle observa el mar de manera automática. Cuando asiente con un gesto atravesamos rápido los últimos metros de bosque para llegar a la arena. Periplo forestal, enramada de pasos, eslalon troncoso que nos lleva hasta la playa, al surf en Canadá. Kyle no ha visto aletas de orca cerca de la orilla. Y con una carcajada sonora celebra no cruzarse con osos vagabundos esta mañana de verano.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-6 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="5175" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5175" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="5166" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280331.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5166" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280331-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280331-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280331-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280331-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280331-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="5173" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300588.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="surf en canada" class="wp-image-5173" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300588-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300588-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300588-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300588-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300588-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<p>Tu, acostumbrado a la escala europea, te maravillas con la altura de arboles infinitos, con la ausencia de casas durante millas y la vastedad del arenal. Te sientes pequeño, insignificante en la enormidad que te rodea. Es una soledad nueva y extrañamente agradable, aunque abrumadora. El cielo brilla en la isla y las águilas de cabeza blanca planean las térmicas desde las montañas nevadas del interior.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-7 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="5162" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5162" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="1749" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1749" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<p>Hemos llegado aquí conduciendo y a través del mar. El ferry que deja el continente sale de Tasawwassen y navega entre islas hasta desembarcar en la mayor de todas, la de Vancouver. Aparcar la autocaravana en la bodega del barco cura el complejo de gigantismo que te producían sus dimensiones; pareces un enano de cuatro ruedas encogido entre desmesurados tráileres. En la navegada distingues desde cubierta calas arenosas en las islitas, casas somnolientas en la orilla, pequeños cabos y faros diminutos. Inevitable soñar con una temporada allí aislado de todo.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-8 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" data-id="5170" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6290451.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5170" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6290451-scaled.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6290451-scaled.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6290451-scaled.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6290451-scaled.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6290451-scaled.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="680" height="1024" data-id="5143" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0794.jpg?resize=680%2C1024&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5143" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0794-scaled.jpg?resize=680%2C1024&amp;ssl=1 680w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0794-scaled.jpg?resize=199%2C300&amp;ssl=1 199w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0794-scaled.jpg?resize=768%2C1156&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0794-scaled.jpg?resize=1020%2C1536&amp;ssl=1 1020w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0794-scaled.jpg?resize=1360%2C2048&amp;ssl=1 1360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0794-scaled.jpg?w=1700&amp;ssl=1 1700w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" data-id="1767" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6230303.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1767" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6230303-scaled.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6230303-scaled.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6230303-scaled.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6230303-scaled.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6230303-scaled.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<p>La carretera se dirige al norte a través de la isla. Cruzamos pueblos muy norteamericanos, asentamientos de colonos rodeados de arbolado, sobreviviendo de la industria maderera y de la pesca. Fotografías un restaurante de comida rápida inevitable en su feísmo corporativo, fuera de lugar en este western ártico. Hay una plaza de rodeo en las afueras. Los rebaños y&nbsp;graneros dan vida a las praderas ralas que atraviesa la Highway 1. Pero todo cambia cuando comenzamos a subir por las montañas hacia la costa exterior, la que mira al oeste, al Pacífico, a las puestas de sol.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-9 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" data-id="5168" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280347.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5168" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280347-scaled.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280347-scaled.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280347-scaled.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280347-scaled.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280347-scaled.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" data-id="5171" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300553.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5171" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300553-scaled.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300553-scaled.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300553-scaled.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300553-scaled.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300553-scaled.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<p>Cada vez menos presencia humana en los 200 kilómetros que separan una costa de la otra. Se retuerce la ruta, se estrecha y se asoma a precipicios, cortados y vacíos que sobrecogen. Subimos rápidamente; vemos huellas de los aludes del deshielo reciente por todas partes. Las cumbres nevadas y las nubes añaden dramatismo a las enormes proporciones de las montañas. Se reflejan en&nbsp;lagos deshabitados por nuestros congéneres pero llenos de vida animal. Llueve, después nieva. Conducimos despacio y en silencio, desviando un segundo la mirada de la carretera para capturar un glaciar en la retina, una enorme cascada entre los árboles, un claro en el bosque tupido con un ojo de agua sin nombre.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-10 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="851" data-id="5137" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281.jpg?resize=1024%2C851&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5137" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=1024%2C851&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=300%2C249&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=768%2C638&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=1536%2C1276&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=2048%2C1702&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="5167" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5167" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<p>Los altos cedros llenos de musgo se agrupan esbeltos, tapizándolo todo y parece que apartándose lo justo para dejar pasar a nuestro vehículo. Escoltan serios pero no enfadados nuestra llegada al océano Pacífico. Su espesura está llena de presencias que nos contemplan tranquilas, que perciben la emoción que nos traspasa cuando distinguimos las olas. Tofino, la meca del surf en Canadá, se divisa allí abajo, como una joya engarzada en el perfil de la costa.</p>



<p>(Continúa en: <a href="https://alvarourkiza.net/surf-canada/">Olas, osos y ballenas- Surf en Canadá 2</a>)</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-11 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="5140" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0425.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5140" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0425-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0425-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0425-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0425-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0425-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="1746" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1746" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<p></p>
<p>La entrada <a href="https://alvarourkiza.net/surf-canada-2/">Olas, osos y ballenas: Surf en Canadá (I)</a> se publicó primero en <a href="https://alvarourkiza.net">Alvaro Urkiza</a>.</p>
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		<title>Canadá existe</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alvarourkiza]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 17:52:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Canadá]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Canadá, y de nuevo en la carretera, sostenemos el volante que dirige once metros de cacharro rodante. Hemos alquilado la autocaravana en la ciudad de Vancouver para describir un circulo de 4.000 kilómetros en la costa oeste, desde la enorme isla del mismo nombre a los glaciares de las montañas rocosas. Nuestro mastodonte se disloca a lo ancho&#160;apretando un&#160;botón y su espacio interior se multiplica. Es un auto muy norteamericano, desmesurado, de entrañable mal [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap has-text-align-left">En Canadá, y de nuevo en la carretera, sostenemos el volante que dirige once metros de cacharro rodante. Hemos alquilado la autocaravana en la ciudad de Vancouver para describir un circulo de 4.000 kilómetros en la costa oeste, desde la enorme isla del mismo nombre a los glaciares de las montañas rocosas. Nuestro mastodonte se disloca a lo ancho&nbsp;apretando un&nbsp;botón y su espacio interior se multiplica. Es un auto muy norteamericano, desmesurado, de entrañable mal gusto y totalmente&nbsp;automático. Solo le falta la cabeza de ciervo en la pared.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-12 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="1749" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1749" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_19681-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="1555" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7010699.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1555" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7010699-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7010699-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7010699-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7010699-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7010699-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="1623" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280192.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1623" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280192-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280192-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280192-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280192-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280192-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="1694" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7050980.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1694" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7050980-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7050980-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7050980-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7050980-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7050980-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="1617" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1905.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1617" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1905-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1905-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1905-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1905-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1905-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<p>Todas las fotos @alvarourkiza</p>



<h2 class="wp-block-heading">Osos, bosques y tramperos</h2>



<p>Miro adelante,&nbsp;dirijo&nbsp;la maquina y silbo a la radio. Las carreteras son anchas, rectas y con el asfalto en buen estado. El paisaje que nos rodea quita el aliento. Entre enormes picos nevados y una inmensidad absoluta de arboles siento un eco&nbsp;que me&nbsp;guía: es la fiebre del oro que determina este impulso viajero, la misma fiebre que trajo a estas tierras a buscadores indómitos armados de pala, pico y esperanzas desesperadas. Como <a href="https://www.imdb.com/title/tt0068762/">Jeremíah Johnso</a>n, tras un corazón dorado.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1185.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5180" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1185-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1185-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1185-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1185-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1185-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<p>Se intuye un respiro de los agobios europeos en los horizontes con gigantismo y un sosiego nuevo hecho de bosques infinitos y mayoría animal. El Yukón tiene alma infantil; los rápidos de los ríos y los osos pardos admiran mi estampa mestiza y trampera, casualmente desenfadada. O eso me parece. Me he comprado un gorro con cola de mapache en una gasolinera y me creo <em>El último Mohicano</em>. Así hago realidad ensoñaciones hechas de libros y televisión en la niñez.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-13 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-medium"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="225" height="300" data-id="1593" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290451.jpg?resize=225%2C300&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1593" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290451-scaled.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290451-scaled.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290451-scaled.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290451-scaled.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290451-scaled.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-medium"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="194" height="300" data-id="1635" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1113.jpg?resize=194%2C300&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1635" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1113-scaled.jpg?resize=194%2C300&amp;ssl=1 194w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1113-scaled.jpg?resize=661%2C1024&amp;ssl=1 661w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1113-scaled.jpg?resize=768%2C1189&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1113-scaled.jpg?resize=992%2C1536&amp;ssl=1 992w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1113-scaled.jpg?resize=1323%2C2048&amp;ssl=1 1323w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1113-scaled.jpg?w=1653&amp;ssl=1 1653w" sizes="(max-width: 194px) 100vw, 194px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-medium"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="225" height="300" data-id="1596" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6300553.jpg?resize=225%2C300&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1596" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6300553-scaled.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6300553-scaled.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6300553-scaled.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6300553-scaled.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6300553-scaled.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<p>Pero avanzamos, cruzamos este&nbsp;país&nbsp;adolescente. Recorremos la cresta de las montañas rocosas y disfrutamos la hospitalidad y simpatía de sus gentes. Canadá se ha curado los granos púber del conflicto americano a base de temperancia y de respeto social,&nbsp;abrumados sus habitantes por la enormidad natural y sobrecogedora que contiene el dibujo de sus fronteras. Sus vecinos del sur les consideran unos blandos y hacen chistes a costa de su &#8216;cortesía y educación&#8217;. A ellos no les afecta en absoluto.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5167" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6280340-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Canadá existe</h2>



<p>Los tótems de las primeras naciones y los postes de teléfono se estiran paralelos a la carretera y las vías del ferrocarril atraviesan el bosque montañoso como una cicatriz del progreso. Puentes, túneles, viaductos&#8230; resulta fácil entender que la historia de Canadá se escribió basándose en la conquista de la naturaleza, en la construcción épica de vías de comunicación y no por el genocidio de las comunidades nativas, como ocurrió en USA.</p>



<p>Los parques nacionales de <strong><a href="https://www.teretoadescubrirelmundo.com/post/visitar-parque-nacional-banff-alberta">Banff</a> </strong>y<strong> <a href="https://mevoyacanada.org/parque-nacional-jasper-guia/">Jasper</a></strong>, en el estado de Alberta, y el de<strong> <a href="https://www.pc.gc.ca/en/pn-np/bc/glacier">Glacier</a></strong>, en la Columbia Británica, no decepcionan. Los recorremos despacio, disfrutando de encuentros fortuitos y afortunados con osos negros y pardos, alces, águilas y caribús.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1968.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5179" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1968-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1968-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1968-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1968-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_1968-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<p>En Canadá encontraremos más de la mitad de los lagos del mundo, es el segundo país mas extenso del planeta y solo tiene 30 millones de habitantes humanos. En los estados que atravesamos el autoestop es delito penado, tanto para el que solicita como para el que recoge. A partir de las 10 no se vende alcohol y beber en lugares públicos esta prohibido. Circulamos por áreas que se patrullan en avión; la poli te ve desde lo alto y así se consuma el orden celestial.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-14 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-medium"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="225" height="300" data-id="1645" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7061011.jpg?resize=225%2C300&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1645" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7061011-scaled.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7061011-scaled.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7061011-scaled.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7061011-scaled.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7061011-scaled.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-medium"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="199" height="300" data-id="1766" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_9603.jpg?resize=199%2C300&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1766" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_9603-scaled.jpg?resize=199%2C300&amp;ssl=1 199w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_9603-scaled.jpg?resize=680%2C1024&amp;ssl=1 680w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_9603-scaled.jpg?resize=768%2C1156&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_9603-scaled.jpg?resize=1020%2C1536&amp;ssl=1 1020w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_9603-scaled.jpg?resize=1360%2C2048&amp;ssl=1 1360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_9603-scaled.jpg?w=1700&amp;ssl=1 1700w" sizes="(max-width: 199px) 100vw, 199px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-medium"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="243" height="300" data-id="1748" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0525.jpg?resize=243%2C300&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1748" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0525-scaled.jpg?resize=243%2C300&amp;ssl=1 243w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0525-scaled.jpg?resize=831%2C1024&amp;ssl=1 831w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0525-scaled.jpg?resize=768%2C947&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0525-scaled.jpg?resize=1246%2C1536&amp;ssl=1 1246w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0525-scaled.jpg?resize=1661%2C2048&amp;ssl=1 1661w" sizes="(max-width: 243px) 100vw, 243px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



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<figure class="wp-block-image size-medium"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="300" height="268" data-id="1587" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290377.jpg?resize=300%2C268&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1587" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290377-scaled.jpg?resize=300%2C268&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290377-scaled.jpg?resize=1024%2C914&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290377-scaled.jpg?resize=768%2C686&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290377-scaled.jpg?resize=1536%2C1371&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290377-scaled.jpg?resize=2048%2C1828&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-medium"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="300" height="225" data-id="1644" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290416.jpg?resize=300%2C225&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1644" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290416-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290416-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290416-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290416-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6290416-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<h2 class="wp-block-heading">El Salvaje Oeste</h2>



<p>Como hemos comentado, los humanos somos minoría en Canadá. Hay muchos más animales «salvajes» censados que personas «civilizadas». Aquí los incendios se respetan como fenómenos regeneradores, se provocan, igual que los aludes. En 50 años cualquier espesura se endemonia e impide la vida de mamíferos en su asfixiante entramado vegetal. En verano los osos y los caribús salen enloquecidos a la carretera escapando de las picaduras de los mosquitos. Solo en el <strong>Parque Jasper </strong>murieron el año pasado casi 150 animales atropellados.</p>



<p>Las indias no&nbsp;sonríen&nbsp;a la foto que disparo desde la ventana del auto al cruzar la reserva. Derribaron sus tótems y clavaron enormes cruces del progreso en su lugar. Los recién llegados les concedieron subsidios de alcoholismo y el derecho a vivir de prestado en sus propias tierras. Escuchamos en la radio que el gobierno está preocupado por la tasa de suicidio aborigen y el aumento de los osos negros.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-15 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="1746" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1746" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0482-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="1732" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0041.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1732" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0041-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0041-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0041-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0041-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0041-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="1557" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7020787.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1557" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7020787-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7020787-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7020787-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7020787-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7020787-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="5160" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5160" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_9601-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="1576" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260858.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1576" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260858-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260858-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260858-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260858-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260858-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="1548" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7041129.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1548" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7041129-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7041129-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7041129-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7041129-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p7041129-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="1534" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0729.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1534" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0729-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0729-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0729-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0729-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_0729-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
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<h2 class="wp-block-heading">Vancouver island</h2>



<p>En la bahía de <strong>Tofino</strong> los hidroaviones son el medio de transporte&nbsp;más habitual. Estos aviones barco comunican las islitas satélite rodeadas de roca y playas sin pisadas. En los pantalanes del puerto se limpia el salmón recién pescado y alguna lancha sale para avistar ballenas y lobos marinos. Las coloridas cabañas de madera destacan sobre el fondo sobrecogedor de las cumbres nevadas, tapizadas&nbsp;de arboles.</p>



<p>Hemos llegado aquí conduciendo y a través del mar. El ferry que deja el continente sale de Tsawassen y navega entre islas hasta desembarcar en la mayor de todas, la de Vancouver. En la bodega del barco se cura el complejo de gigantismo que producían las dimensiones de nuestra autocaravana; parece un enano de seis ruedas encogido entre desmesurados tráileres. Desde cubierta se distinguen calas arenosas, casas somnolientas en la orilla verde, pequeños cabos y faros diminutos. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5162" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6250731-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<p>La secuoyas y los altos cedros llenos de musgo se agrupan esbeltos, tapizándolo todo y parece que apartándose lo justo para dejar pasar a nuestro vehículo. Escoltan serios pero no enfadados nuestra llegada. Su espesura está llena de presencias&nbsp;que nos contemplan tranquilas, que perciben la emoción que nos traspasa cuando distinguimos Tofino, un asentamiento multicolor, una joya engarzada en el perfil de la costa.</p>



<p>Las pocas&nbsp;rutas de asfalto que atraviesan estos bosques van siempre acompañadas de vías peatonales. Discurren los carriles verdes a lo largo de enormes arenales bañados por el Pacífico, ideales para el surf, aunque de aguas frías incluso en verano. Las señales que avisan del peligro de tsunamis o que señalan las rutas de escape al maremoto alertan del poder de ese mar. Un poder que sientes al contemplar la enormidad salvaje de&nbsp;playas rodeadas&nbsp;de espesura virgen hasta el infinito.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="851" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281.jpg?resize=1024%2C851&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5137" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=1024%2C851&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=300%2C249&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=768%2C638&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=1536%2C1276&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/dsc_0281-scaled.jpg?resize=2048%2C1702&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<p>Enormes troncos traídos por el océano&nbsp;salpican la costa, no se ven casas ni parkings, no hay papeleras ni socorristas, tampoco gente. Solo olas, arena, cielo y águilas de cabeza blanca que otean tu sombra alargada paseando sin destino.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5175" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/05/p6300655-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<h2 class="wp-block-heading">I Love Canada</h2>



<p>Cuatro mil Kilómetros rodados por la Transcanadá Highway, la 99 norte, y solo&nbsp;nos llevamos un destello de su enormidad en la retina y una sensación de infinito, de pequeñez propia y de <a href="https://alvarourkiza.net/surf-canada-2/">naturaleza virgen</a>. Tal y como debía ser Europa antes del &#8216;progreso y la civilización&#8217;. </p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-16 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" data-id="1649" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1477.jpg?resize=1024%2C680&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1649" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1477-scaled.jpg?resize=1024%2C680&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1477-scaled.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1477-scaled.jpg?resize=768%2C510&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1477-scaled.jpg?resize=1536%2C1020&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/dsc_1477-scaled.jpg?resize=2048%2C1360&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="1633" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260929.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-1633" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260929-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260929-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260929-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260929-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6260929-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" data-id="1602" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="alvaro urkiza" class="wp-image-1602" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/07/p6280345-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure>
</figure>



<p>Si deseas detalles prácticos para planear <strong>tu propia expedición a Canadá</strong> en autocaravana, entonces <a href="https://elantitour.com/consejos-para-viajar-por-canada-en-autocaravana/">en este enlace</a> y también <a href="https://www.fortravelovers.com/es/canada-en-autocaravanas-consejos-zonas-itinerarios">en este otro</a> encontraras información que te será de mucha ayuda. </p>



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		<title>Iquitos &#8211; Amazonas</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 19:01:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Viajar carreteras escalando los Andes en autocares inverosímiles conducidos por adictos ojerosos, desafiando en cada curva la determinación del pasajero. Carreteras que descienden después serpenteando hasta la Amazonía, paralelas a cauces estruendosos engullidos por un mar verde, el final del asfalto. Iquitos es la puerta de la selva, la ciudad más grande del mundo sin acceso por tierra. Más de medio millón de personas viven aquí rodeadas de barbarie y fotosíntesis, defendiendo la civilización y el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap">Viajar carreteras escalando los Andes en autocares inverosímiles conducidos por adictos ojerosos, desafiando en cada curva la determinación del pasajero. Carreteras que descienden después serpenteando hasta la Amazonía, paralelas a cauces estruendosos engullidos por un mar verde, el final del asfalto.<strong> Iquitos</strong> es la puerta de la selva, la ciudad más grande del mundo sin acceso por tierra. Más de medio millón de personas viven aquí rodeadas de barbarie y fotosíntesis, defendiendo la civilización y el sedentarismo en un cuartel fronterizo.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter columns-3 is-cropped wp-block-gallery-17 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/indo-541.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" data-id="1442" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/indo-541-scaled.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/indo-541/" class="wp-image-1442" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/indo-541-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/indo-541-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/indo-541-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, 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<h2 class="wp-block-heading">Iquitos</h2>



<p>Se desfila todas las mañanas en la plaza de armas, se recorta el avance de lianas y arbustos cada día. Tierra de aguas dulces y espesas, de mosquitos como pájaros y de pájaros como mosquitos. El verde, el grito de las aves, el aullido de los monos. La luna sobre el río vista desde tu hamaca en la cubierta de un barco de madera y tres puentes. Salimos de Iquitos en un barco que navega a favor de la corriente y se cruza con canoas de niños que golpean el agua con los remos. Niños que mendigan y saludan como si no supiesen diferenciar las dos cosas.</p>



<p>Racimos de plátanos, cerdos vivos y traficantes de vino, predicadores evangélicos y familias de indios desplazados; juntos viajamos en esta nave que se desliza batiendo la mayonesa marrón del río Solimoes. A partir del tercer día es imposible no sentir que somos solo parásitos en la cabellera de la tierra, una melena verde y rizada que lo envuelve todo, que nos da vida a todos, el bosque.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter columns-3 is-cropped wp-block-gallery-18 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/india-258.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" data-id="4057" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/india-258.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/?attachment_id=4057" class="wp-image-4057" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/india-258.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/india-258.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/india-258.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, 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class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-570.jpg?resize=1024%2C768&#038;ssl=1" alt="" data-id="6136" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-570.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/?attachment_id=6136" class="wp-image-6136" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-570.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-570.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-570.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/10/imagen-570.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, 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<h2 class="wp-block-heading">Una probabilidad de paraíso</h2>



<p class="has-text-align-left">Igual que en las cordilleras el visitante sufre el mal de altura, se siente a menudo en la Amazonía un mareo particular. El ciclo de la vida aquí es diez años más corto que en el resto de América. En esta selva  el espíritu humano es <a href="https://alvarourkiza.net/el-lindero-iquitos/">colono y pionero</a>, los pueblos no son más que asentamientos tempranos. La mayoría de los grupos instalados en los claros de las orillas llevan menos de 50 años sobreviviendo allí. </p>



<p class="has-text-align-left">El  sentido de la tradición cambia. Se intuye una probabilidad de paraíso. Por eso no me sorprende que al atravesar la calle en Leticia la ciudad se llame ahora Tabatinga, que haya salido de Colombia y entrado en Brasil sin ningún tramite aduanero y me encuentre con moneda de curso peruano al pagar la cerveza.</p>



<p class="has-text-align-left">Haciendo tiempo hasta embarcarme para Manaos busco entender las diferencias entre el destilado de cerveza de los tres países. Esa búsqueda me lleva de taberna en taberna hasta naufragar sin conclusiones definitivas sobre una terraza en el barrio de palafitos. La construcción de madera&nbsp;se encarama al río&nbsp;sujeta&nbsp;a&nbsp;postes&nbsp;clavados en el fondo de&nbsp;barro. Asomado a una baranda inestable contemplo el correr de las aguas.&nbsp;Escucho notas de una canción en un equipo de baja fidelidad y una voz&nbsp;a mis espaldas que las&nbsp;tararea con tono gutural. Hemos llegado, entonces.</p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter columns-3 is-cropped wp-block-gallery-19 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030262.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="" data-id="3787" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030262.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/olympus-digital-camera-415/" class="wp-image-3787" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030262.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030262.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030262.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030262.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030262.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="600" height="451" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/alvar_000055.jpg?resize=600%2C451&#038;ssl=1" alt="" data-id="1386" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/alvar_000055.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/iquitos-amazonas/nexpamexico2005/" class="wp-image-1386" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/alvar_000055.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/alvar_000055.jpg?resize=300%2C226&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030224.jpg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1" alt="" data-id="3784" data-full-url="https://alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030224.jpg" data-link="https://alvarourkiza.net/olympus-digital-camera-412/" class="wp-image-3784" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030224.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030224.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030224.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030224.jpg?resize=1536%2C2048&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2012/03/p3030224.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></li></ul></figure>



<p class="has-text-align-center"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial; font-size: small;"></span></span></p>
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		<title>Arizona &#8211; Ciudad Juárez</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jun 2011 14:38:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/indias-de-camino.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="360" height="288" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/indias-de-camino.jpg?resize=360%2C288" alt="" class="wp-image-1366" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/indias-de-camino.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/indias-de-camino.jpg?resize=300%2C240&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p class="has-drop-cap">El <em>sunset</em> enrojece las carrocerías de los autos en la Autopista 10 dirección Este cuando salgo de Los Ángeles. Al contrario que el sol, esta carretera nace en la orilla del Pacífico y termina al otro lado del país, en las costas atlánticas del estado de Florida. El cambio automático y una emoción de televidente pasmado me mantienen cómodo al volante, devorando sin esfuerzo cualquier detalle trivial. Soy consciente de la placa de matrícula de ese camión, escucho el <em>jingle</em> de la emisora de radio, miro aquellos rascacielos, una melancólica serie de hélices blancas y enormes. Faltan algo más de cuatrocientos kilómetros hasta Phoenix, en <a href="https://alvarourkiza.net/banda-tenaza-edward-abbey/">Arizona</a>. Llegaré allí esta noche, he llenado el depósito con expectativas de alto octanaje.</p>



<div>&nbsp;</div>



<div>&nbsp;</div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img decoding="async" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/jpg" alt="" class="wp-image-3975" title="Dollar Empire, Alvaro Urkiza"/><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<div></div>



<div>&nbsp;</div>



<div>México se siente próximo y diluye un tercio de la alquimia del desierto gringo en un amargo zumo de peyote. Se convierten en amables los acentos a medida que nos acercamos a la frontera. Pero la máquina tiene sed, mis piernas están agarrotadas y necesito comer algo. Además, quizás he olvidado que el camino más largo es el mejor, que entretenerse es ley, que demorar es imperativo. Un motel de neón, con ese estilo tan americano -el canon post nuclear- me lanza un guiño de bombillas rosas acodado a una gasolinera. Para mi sorpresa, la camarera sonríe cómplice de algo que no entiendo cuando devoro la hamburguesa con cola.</div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/ind.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="360" height="288" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/ind.jpg?resize=360%2C288" alt="arizona-ciudad-juarez" class="wp-image-3976" title="Tarahumaras, Alvaro Urkiza"/><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<div>&nbsp;</div>



<div>&nbsp;</div>



<div>Mientras reposto en la gasolinera una viejita se acerca, pequeña y vivaz.</div>



<div>-Señor, hay una familia ahí que tiene que llegar a Tucson, están sin dinero, llevan esperando al camión más de dos horas.</div>



<div>Respiro hondo observando los surcos de su cara. Yo quiero llegar a las playas escondidas, al mal abrigo de oleajes y corrientes, de fondos coralinos y hermandades de la costa. Un parpadeo de quillas desde el asiento trasero, un segundo de duda. ¿Por qué me lo pide a mí en un parking lleno de otros vehículos, por qué me habla en castellano presuponiendo que lo entiendo, y por encima de todo, quienes son ellos para interrumpirme?</div>



<div>
<p>-Están allí – la abuela señala un grupo en la salida de la <em>highway</em>.</p>
<div>El hombre es delgado y pequeño, con bigote. La mujer es madre de ojos bajos y determinación primordial. Dos hijos pequeños, anónimos, a los que ya he visto en tantas postales de la UNICEF que apenas con una ojeada olvido al instante. Tardamos más de 100 kilómetros en dirigirnos la palabra. Llevan varias cajas de cartón atadas con cuerdas y bolsas de plástico anudadas. Contradiciendo mis predicciones no huelen mal, los niños no lloran ni vomitan, la mujer permanece callada.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&nbsp;</div>
<figure><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/hombres.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1492" title=" © Alvaro Urkiza" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/hombres.jpg?resize=501%2C401" alt="" width="501" height="401" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/hombres.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/hombres.jpg?resize=300%2C240&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 501px) 100vw, 501px" /></a></figure><div></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>-Así que van a Tucson, ¿verdad? &#8211; les pregunto, no sé bien porqué.</div>
<div>-Sí, señor, a Tucson.</div>
<div>-¿Les gusta allá? ¿Esta bien Tucson?</div>
<div>-Oh sí señor, muy bien, es linda la ciudad, muy limpia.</div>
<div>Nuestras miradas se encuentran por el espejo retrovisor. El rostro indígena sonríe suave y continúa.</div>
<div>-Y usted, ¿va hasta México, a las playas?</div>
<div>Con una mano sorprendentemente delicada señala las tablas de surf que ofendidas se aprietan en el espacio de más atrás.</div>
<div>-Pues sí señor, voy al sur si Dios quiere, entraré por Ciudad Juárez.</div>
<div>-¿Por el Paso?, está bueno allí, es tranquila la frontera. ¿Ya conoce la historia de las mil mujeres?</div>
<div>Digo que no con la cabeza y apago la radio, esperándola. El mira a su esposa que asiente y comienza a hablar casi recitando.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>-El mismo sol que está ahí ahora, señor, el mismo que cada día levanta por allá y se acuesta rojo y pesado por aquel otro lado, es el que alumbraba esa tarde a Barbarita cuando recién parqueó su bus en el Paso. Llevaba toda la tarde sujetando fuerte la maleta con los ahorros y las fotos de la familia, mirando por la ventana tanta tierra tarahumara, tanta raíz. Porque sabe usted, señor, estas tierras toditas eran de los abuelos de Barbarita y también de los míos y de los de mi mujer, claro. Y mire lo que les quedó a mis hijos no más después de un mero asalto; yo no sé qué fue lo que pasó antiguamente, señor, pero en Creel, allá en la Barranca del Cobre, están mis padres y los suyos y ellos aún pueden contar, así que váyase por allá si quiere ver cómo es detrás de lo moderno que chilla tanto.</div>
<div>&nbsp;</div>
<figure><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/faxada1.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1494" title=" © Alvaro Urkiza" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/faxada1.jpg?resize=461%2C369" alt="" width="461" height="369" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/faxada1.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/faxada1.jpg?resize=300%2C240&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 461px) 100vw, 461px" /></a></figure><div></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero de Barbarita y las 1.000 mujeres de Ciudad Juárez le contaba yo ahora, señor. Perdone que me alejé de la pobrecita, que ya camina por el puente para pasar a México y como es Navidad pues el tráfico está virado: hay mucha gente para entrar al país de Villa y de Zapata, más que para salir, cosa rara, diga señor. Pero ahí que pasa tranquila esta chavita al otro lado y hasta siente un poco de emoción por dentro. ¡Los Estamos Jodidos Mexicanos! Y disculpe la broma, señor, pero es que recién la niña entró al callejeo de Juárez sujetando la maleta, ya son veinte que se le acercan: que si dólares, que si cambio, que si transporte, que si mamasita que se le ofrece.</div>
</div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/estadotrans022.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="567" height="454" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/estadotrans022.jpg?resize=567%2C454" alt="arizona-ciudad-juarez" class="wp-image-1365" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/estadotrans022.jpg?w=567&amp;ssl=1 567w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/estadotrans022.jpg?resize=300%2C240&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 567px) 100vw, 567px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>Veintiún años tenía Barbarita cumplidos hace dos meses el día que llegó a Juárez y ya sabía que allá a las gueritas como ella, bien formadas y de cara linda, algo les pasaba entre tanto coche destripado y tanta chatarra sucia porque nunca más se tenía noticia. Ni los pinches buitres volando señalaban las mil tumbas desaparecidas, huérfanas de flores y de visitas.</p>



<p>Así que rapidito y mirando fijo iba entre los lobos, sujetando contra el pecho la maletita, aver de protegerse entrambas las dos, sabe usted. Y mientras, este sol que se cansa y como todos los días deja el lugar a la doña, a su consentida, la que la pasa bailando desnuda y fría hasta el amanecer, esa engreída. La noche es envidiosa de bellezas como la de Barbarita, ya se sabe, y más en las fronteras, que va pintada de aullidos y con los pelos de loca entre las niñas que van de paso y viajan solas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/lucha-mexicana-el-temible-blue-demonenero-2005.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="600" height="422" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/lucha-mexicana-el-temible-blue-demonenero-2005.jpg?resize=600%2C422" alt="arizona-ciudad-juarez © Alvaro Urkiza" class="wp-image-1363" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/lucha-mexicana-el-temible-blue-demonenero-2005.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/lucha-mexicana-el-temible-blue-demonenero-2005.jpg?resize=300%2C211&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>Barbarita es joven pero experta de la vida y casi ni le sonríe al tremendo vaquerazo que le abre la puerta del motelito, todo manos y anillos y dientes dorados, todo máscara. Cuenta lo justo y no da detalles. Si, está recién llegando de San Antonio en el camión. No, no va a pasar más que una noche, porque le esperan en Saltillo su hermana y sus padres, que ya son tres eternidades que no se ven, ¡ay Diosito lindo!</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/panxitodetalle.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="202" height="290" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/panxitodetalle.jpg?resize=202%2C290" alt="arizona-ciudad-juarez" class="wp-image-1367" title="© Alvaro Urkiza"/><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>Y esperando&nbsp;nos quedamos&nbsp;allá en Saltillo, señor. Para que le voy a mentir si le digo que lo único que encontraron de ella fue la maletita abierta, tirada en los chaparrales, mero desgarro de harapos nuevos y fotos al viento. ¿No es así, Alejandra? Así fue, mismo como lo cuentas, Antonio, esperando&nbsp;quedamos en la casa, encendiendo velas a Nuestra Señora y a San Judas, mirando el teléfono. Hasta que fuiste a buscarla tú a Ciudad Juárez, ese día triste.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/imagen-635.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="1300" height="1733" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/06/imagen-635.jpg?resize=1300%2C1733" alt="arizona-ciudad-juarez" class="wp-image-1369" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/imagen-635.jpg?w=1536&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/imagen-635.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/imagen-635.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/06/imagen-635.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w" sizes="(max-width: 1300px) 100vw, 1300px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>Todas las fotos @alvarourkiza</p>
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		<title>Menonitas y Tarahumaras : Duelo en la Sierra Madre</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 22:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el norte mexicano nuestra señora de Guadalupe es Madre Milagrera de azotea, de arroyo callejero, de cableado eléctrico; consentidora de las perdidas y de los fracasados. Frente a su belleza se llora hasta la última gota de las desgracias. Nos regalaron una estampita con su imagen envuelta en llamas tras repostar en la última gasolinera. Bajo su amparo manejo el volante en dirección a Chihuahua, tierra de Tarahumaras y Menonitas. En el cassette del auto Los Tigres del Norte cantan y Tonantzin [&#8230;]</p>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/manuel.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/manuel.jpg?resize=414%2C330" alt="menonitas-tarahumaras" class="wp-image-821" width="414" height="330" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/manuel.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/manuel.jpg?resize=300%2C240&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 414px) 100vw, 414px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p class="has-drop-cap">En el norte mexicano nuestra señora de Guadalupe es Madre Milagrera de azotea, de arroyo callejero, de cableado eléctrico; consentidora de las perdidas y de los fracasados. Frente a su belleza se llora hasta la última gota de las desgracias. Nos regalaron una estampita con su imagen envuelta en llamas tras repostar en la última gasolinera.</p>



<p>Bajo su amparo manejo el volante en dirección a Chihuahua, tierra de Tarahumaras y Menonitas. En el cassette del auto <em>Los Tigres del Norte</em> cantan y Tonantzin ríe ardiendo en el salpicadero, siempre contenta, emperatriz de América.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/hombres.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/hombres.jpg?resize=462%2C369" alt="menonitas-tarahumaras" class="wp-image-816" width="462" height="369" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/hombres.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/hombres.jpg?resize=300%2C240&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 462px) 100vw, 462px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>Viajar hacia el sur me&nbsp;parece el sentido más lógico, el de menor resistencia a los ritmos naturales y a&nbsp;las leyes físicas. Dejo atrás a&nbsp;los gringos de L.A. y arrastrado por la gravedad&nbsp;busco&nbsp;a&nbsp;los Tarahumaras&nbsp;en la Barranca del Cobre. La sombra del Chevy se adapta a las piedras de la cuneta a 70 millas por hora. Siluetea el V8 por el altiplano.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2013/06/chevy.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2013/06/chevy.jpg?resize=548%2C364&#038;ssl=1" alt="Chevy, LA, Alvaro Urkiza" class="wp-image-6839" width="548" height="364" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2013/06/chevy.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2013/06/chevy.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 548px) 100vw, 548px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>El páramo espinoso alcanza aquí un clímax, es orgasmo plácido, de buena mañana, casi en sueños. Todo lo que existe agrede, se proyecta hacia afuera en un estallido de púas detenido en el aire seco y claro del desierto. De viejo, el nuevo páramo se complace en gastarme espejismos de colegial. Ella reiría a mi lado, medio consternada por aquel chistecillo: el que esté libre de culpa que aspire la primera línea.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/escribiendo-en-la-sierra-madre.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/escribiendo-en-la-sierra-madre.jpg?resize=514%2C385" alt="Alvaro Urkiza escribiendo en el norte mexicano" class="wp-image-820" width="514" height="385" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/escribiendo-en-la-sierra-madre.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/escribiendo-en-la-sierra-madre.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 514px) 100vw, 514px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<h2 class="wp-block-heading">Los Menonitas</h2>



<p>Antes que yo, un grupo de peregrinos desterrados vivieron estas millas de polvo y cactus mirando fijamente el perfil de la Sierra Madre. Los Menonitas fueron expulsados sucesivamente de Holanda, Alemania, Rusia o Canadá desde el siglo XVI. Pacíficos y apegados a sus tradiciones, contrarios a la educación oficial, al servicio militar o al sistema económico capitalista, su sino trashumante les trajo hasta aquí. Aquí, a la tierra Tarahumara, donde encontraron su nueva Jerusalén y pasaron a la historia como los queseros divinos de la secta Amish, en la película<em> Único testigo </em>de Harrison Ford.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/mapa-cowboys-menonitas-tarahumaras-alvaro-urkiza.jpg?resize=594%2C286&#038;ssl=1" alt="menonitas-tarahumaras" class="wp-image-8928" width="594" height="286" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/mapa-cowboys-menonitas-tarahumaras-alvaro-urkiza.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/mapa-cowboys-menonitas-tarahumaras-alvaro-urkiza.jpg?resize=300%2C145&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/mapa-cowboys-menonitas-tarahumaras-alvaro-urkiza.jpg?resize=1024%2C494&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2021/01/mapa-cowboys-menonitas-tarahumaras-alvaro-urkiza.jpg?resize=768%2C371&amp;ssl=1 768w" sizes="(max-width: 594px) 100vw, 594px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></figure></div>



<p>Continúo en tránsito hacia las cimas de la sierra, a través de ciudades espejo y plástico&nbsp;o favelarios de culto Guadalupano, disfrutando de calores espesos&nbsp;y de fríos cortantes y secos.&nbsp;En&nbsp;Chihuahua, mariachis mercenarios escoltan las esquinas del barrio rojo esperando un golpe de suerte, que a golpes viene también esa pendeja.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/menonita2_copia.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/menonita2_copia.jpg?resize=593%2C309&#038;ssl=1" alt="menonita" class="wp-image-7058" width="593" height="309" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/menonita2_copia.jpg?w=448&amp;ssl=1 448w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/menonita2_copia.jpg?resize=300%2C157&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 593px) 100vw, 593px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>Los indios de la ciudad abrazan a sus fantasmas en el suelo, venden y circulan en un universo paralelo. Sus miradas excéntricas; sus pieles oscuras como gruesas corazas avaras de gestos. En la catedral, donde reposa <strong>Pancho Villa</strong>, tocan el acordeón sin mirar a las teclas con el cuello quebrado en un ángulo extraño. A su lado la bolsa de plástico y el bote de cola. La Adelita llora en sus brazos. Nunca sonó así de tóxica y polvorienta la cantinela.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/acordeon1.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/acordeon1.jpg?w=300&#038;resize=427%2C342" alt="chihuahua" class="wp-image-817" width="427" height="342" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/acordeon1.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/acordeon1.jpg?resize=300%2C240&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 427px) 100vw, 427px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>La barranca del Cobre se define como&nbsp;un relámpago tectónico&nbsp;de 60.000 Km cuadrados. En la gasolinera de Creel mi troca es&nbsp;la Chevrolet mas adulada, pero no vendo; ella me lleva en paralelo al ferrocarril del Chepe hasta la reserva jesuita de Cusararé.&nbsp; Allí,&nbsp;a dos mil quinientos metros de altura,&nbsp;encuentro a la nación&nbsp;Tarahumara.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los Tarahumaras</h2>



<p>Etnia valiente, salvajes corredores de taparrabos blancos, bebedores del sagrado tesguino de maíz, marginados del México moderno, alcoholizados sin censar, carne de analfabetismo, de mendicidad y cárcel. Después de dos mil años de relación equilibrada con su entorno, llegaron los barbudos, la explotación de la plata, las fronteras, la escuela, los impuestos y el ejército de los blancos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/colonia-jesuitareserva-tarahumara-de-cusararesierra-madre-mexico.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/colonia-jesuitareserva-tarahumara-de-cusararesierra-madre-mexico.jpg?w=300&#038;resize=460%2C317" alt="tarahumaras-menonitas" class="wp-image-819" width="460" height="317" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/colonia-jesuitareserva-tarahumara-de-cusararesierra-madre-mexico.jpg?w=594&amp;ssl=1 594w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/colonia-jesuitareserva-tarahumara-de-cusararesierra-madre-mexico.jpg?resize=300%2C207&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 460px) 100vw, 460px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>Sigo bajando hacia el&nbsp;Sur, caigo&nbsp;hasta que el mar me sujete. El volcán del nevado destaca sobre el perfil de Colima, una ciudad de vocación sísmica cortejada por lavas desleales. La proximidad del océano no borra de mi cabeza&nbsp;las casualidades. Sesenta mil, como los kilómetros de la Barranca del Cobre, es la cantidad de Tarahumaras que aún sobreviven, la misma que de Menonitas. Amanece al fin y la lluvia sucia lo toca todo. No importa. Al mal tiempo, boina cara. O&nbsp;mejor, sombrero norteño, canalla y contrabandista.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/sierra-madre1.jpg?ssl=1"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/sierra-madre1.jpg?resize=478%2C351&#038;ssl=1" alt="menonitas-tarahumaras" class="wp-image-7057" width="478" height="351" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/sierra-madre1.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2015/10/sierra-madre1.jpg?resize=300%2C221&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 478px) 100vw, 478px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>
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		<title>Hector «La Voz» Lavoe</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alvarourkiza]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 20:10:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
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		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Guayakill es bonito, biutiful. En el Guayas hay mucho corazón. Está en los barrios y en la cerámica de Machalilla. Todavía, y puede que por siempre, se baila con Hector Lavoe. Un Dios. En Montañita, Ecuador, orillada al Pacífico, yo era Surf Instructor. Ganaba bien y el gramo costaba 5 dólares USA. Una mezcla de nativos Borbor y malcriados de gran corazón fueron mi familia. Tatuadores, dilers, músicos, pintores o diputados. Además de los expatriados de paso; argentinos, colombianos [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://alvarourkiza.net/hector-lavoe/">Hector «La Voz» Lavoe</a> se publicó primero en <a href="https://alvarourkiza.net">Alvaro Urkiza</a>.</p>
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<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft is-resized"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/1236760542799_f.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/1236760542799_f.jpg?w=235&#038;resize=256%2C325" alt="" class="wp-image-671" width="256" height="325" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/1236760542799_f.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/1236760542799_f.jpg?resize=236%2C300&amp;ssl=1 236w" sizes="(max-width: 256px) 100vw, 256px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a><figcaption>La voz</figcaption></figure></div>



<p>Guayakill es bonito, biutiful. En el Guayas hay mucho corazón. Está en los barrios y en la cerámica de Machalilla. Todavía, y puede que por siempre, se baila con Hector Lavoe. Un Dios.</p>



<p>En <strong>Montañita</strong>, Ecuador, orillada al Pacífico, yo era <a href="https://alvarourkiza.net/surf-mediterraneo-topicos-moda/">Surf </a>Instructor. Ganaba bien y el gramo costaba 5 dólares USA. Una mezcla de nativos Borbor y malcriados de gran corazón fueron mi familia. Tatuadores, dilers, músicos, pintores o diputados. Además de los expatriados de paso; argentinos, colombianos o gringos como yo. Imposible hacer una lista de nombres.</p>



<p>La ola, la derecha del puntal, es una onda princesa, gorda en alta y chupona cariñosa en marea baja. Una olaza. Me regaló momentos que nunca olvidaré, gloria. Qué decir de Mompiche o de&nbsp;otras joyas discretas del surf Ecuatoriano.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/surf-mompiche-2003.jpg"><div class="cc-attribution-box-container"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/surf-mompiche-2003.jpg?resize=539%2C376" alt="hector-lavoe" class="wp-image-673" width="539" height="376" title="© Alvaro Urkiza" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/surf-mompiche-2003.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/surf-mompiche-2003.jpg?resize=300%2C210&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 539px) 100vw, 539px" /><div class="cc-attribution-box"> </div></div></a></figure></div>



<p>El pelicano sobrevuela entre leyendas simples. Los personajes nos codeamos comiendo el menú. Hector Lavoe canta y ellas bailan. Chamanes domésticos mezclan salitre con San Pedro en el Temascal. Tecno ñaños de playa se miden en la lucha por la chucha. </p>



<p>Que un pueblo se paralice cada tarde para aplaudir la puesta de sol contagia alegría de vivir. Un paraíso que se desvaneció con el turismo masivo pero que vive en la memoria y el corazón. Gracias,<em> MI GENTE</em>.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="ast-oembed-container " style="height: 100%;"><iframe title="Hector Lavoe - Juanito Alimaña" width="1300" height="975" src="https://www.youtube.com/embed/bLwi0HRcZhA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></div>
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		<title>Del Pacífico al Atlántico por el Amazonas – Perú, Brasil</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alvarourkiza]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 19:40:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tres meses sosteniendo una mochila, una tabla de surf y durmiendo en una hamaca colgada en barcos fluviales. Con poco dinero pero muchas adicciones. Atravesando el continente Americano desde las costas del Pacifico hasta desembocar en el Atlántico con el rio Amazonas. Más clandestino que Manuchao. Y mucho más guapo. Perú. Los perros sin pelo de las ruinas de Huanchaco ladraron sus bendiciones tradicionales. La hermandad de Huaqueros reunió a su comité digestivo e improvisó una cena medio [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/paraotee.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-624" title="© Alvaro Urkiza" alt="" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/paraotee.jpg?resize=584%2C388" width="584" height="388" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/paraotee.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/paraotee.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 584px) 100vw, 584px" /></a></p>
<p>Tres meses sosteniendo una mochila, una tabla de surf y durmiendo en una hamaca colgada en barcos fluviales. Con poco dinero pero muchas adicciones. Atravesando el continente Americano desde las costas del Pacifico hasta desembocar en el Atlántico con el rio Amazonas. Más clandestino que Manuchao. Y mucho más guapo.</p>
<p><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/hay-q-tener.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-623" title="© Alvaro Urkiza" alt="" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/hay-q-tener.jpg?resize=584%2C419" width="584" height="419" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/hay-q-tener.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/hay-q-tener.jpg?resize=300%2C216&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 584px) 100vw, 584px" /></a></p>
<p>Perú. Los perros sin pelo de las ruinas de Huanchaco ladraron sus bendiciones tradicionales. La hermandad de Huaqueros reunió a su comité digestivo e improvisó una cena medio cocinada en los laboratorios del cerro. Guardé el consejo del faro de Pacasmayo y en adelante anduve siempre a ráfagas de luz y de tinieblas. Salí así del mal abrigo de Chicama hacia el oriente selvático, armado con reservas que se me terminaron al llegar a Tarapoto, donde también termina el asfalto. A partir de aquí solo se avanza por agua, rodeados para siempre por la cabellera rizada del planeta verde.</p>
<p><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/nicaragua-nov-2008-812.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-627" title="© Alvaro Urkiza" alt="" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/nicaragua-nov-2008-812.jpg?resize=300%2C400" width="300" height="400" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/nicaragua-nov-2008-812.jpg?w=300&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/nicaragua-nov-2008-812.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Los primeros barcos que comunican los asentamientos humanos de las orillas son un cruce entre filibustero y casino flotante del Mississippi. El que llega antes cuelga su hamaca en el lugar más ventilado. Los demás nos hacinamos como abejas amigas, balanceándonos al unísono por cojones. El contrabandista de vino esconde los garrafones de cincuenta litros cuando las lanchas de los federales asaltan el barco cerca de la trifontera. La hija del predicador es una indita callada y bellísima, tampoco duerme, y sus ojazos negros reflejan la luna. El runrún del motor nos hipnotiza barco tras barco; ya vendí la polaroid al capitán para pagarme el trayecto.</p>
<p><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/menina-da-capoeirabahia-formosanatal.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-626" title="© Alvaro Urkiza" alt="" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/menina-da-capoeirabahia-formosanatal.jpg?resize=584%2C393" width="584" height="393" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/menina-da-capoeirabahia-formosanatal.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/menina-da-capoeirabahia-formosanatal.jpg?resize=300%2C202&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 584px) 100vw, 584px" /></a></p>
<p>En Brasil, parece que nada cambia. Caruso cantó en la opera de Manaos, Lope de Aguirre se me aparece una noche de tiritona convertido en director de una mina de aluminio: sus confesiones me hielan el mono. Es divertido bañarse en playas de arena blanca bañadas por el rio Negro. E imprescindible visitar los enormes rascacielos donde se vende belleza en medio de palafitos con pies de barro. El caucho dio y quitó, ahora crece alto el mayor hotel de cinco estrellas del país; Sting se hace la foto allí, cerca de la reserva nativa.</p>
<p><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/acabo-la-feria-sertao-brasilec3b1o.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-625" title="© Alvaro Urkiza" alt="" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/acabo-la-feria-sertao-brasilec3b1o.jpg?resize=584%2C419" width="584" height="419" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/acabo-la-feria-sertao-brasilec3b1o.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/acabo-la-feria-sertao-brasilec3b1o.jpg?resize=300%2C216&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 584px) 100vw, 584px" /></a></p>
<p>Belem do Para es la metrópolis que flota en el delta y en este punto final. La Pororoca, esa olaza fluvial, está compuesta por un 25% de deforestación incontrolada, de contaminación con metales pesados, un 35% de genocidio cultural indígena y corrupción sonriente, un 30% más de turismo de lujo y fuerzas especiales. El 10 % restante es agua y barro. En la podredumbre puso Dios la semilla de la vida y del barro fermentado surgimos todos. Mierda somos y en mierda nos convertiremos. Divina paradoja que  provoca el odio del hijo, el rencor asesino del hermano y la obcecación del puño cerrado que amenaza al cielo. Amén.</p>
<p><a href="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/nicaragua-nov-2008-560.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-628" title="© Alvaro Urkiza" alt="" src="http://alvarourkiza.files.wordpress.com/2011/03/nicaragua-nov-2008-560.jpg?resize=533%2C400" width="533" height="400" srcset="https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/nicaragua-nov-2008-560.jpg?w=533&amp;ssl=1 533w, https://i0.wp.com/alvarourkiza.net/wp-content/uploads/2011/03/nicaragua-nov-2008-560.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w" sizes="(max-width: 533px) 100vw, 533px" /></a></p>
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