Alvaro Urkiza

Literatura, viajes & arte

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El Jardin de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani

Imagina un lugar mágico, un vasto y hermoso jardín aislado del exterior por altos muros. Un lugar donde vivirás para siempre, al menos en la memoria, el mejor verano de tu vida. Donde la juventud continúa riendo, jugando y enamorándose como si el tiempo, la maldad y la guerra no pudiesen interrumpirla. Bienvenid@ al Jardín de los Finzi-Contini.

Esta novela de Giorgio Bassani publicada en 1962 es una joya maravillosa y poco conocida que sorprende al lector sensible por su calidad y maestría, su ritmo intimista, la voz sencilla y profunda y la intensidad de su atmosfera etérea y apasionada.

En el Jardín

Bassani, como Williams en Stoner, otra genial oda a lo cotidiano, es un apóstol de la sencillez que huye de efectos especiales, de música o zooms exagerados para destacar esta o aquella escena, para provocar forzadamente cualquier emoción en el lector. En cambio, el autor italiano recurre a la narración simple y clara, a la palabra sincera nacida del sentimiento, a la elección del adjetivo adecuado, al talento desnudo. Y nos cautiva.

Con ecos de Retorno a Brideshead de Evelyn Vaugh, de Amarcord de Fellini y hasta de El tambor de hojalata de Günter Grass, El Jardín nos cuenta en 1ra persona y 30 años después la juventud del protagonista, un joven burgués judío en la ciudad italiana de Ferrara, cuando Mussolini conduce inexorablemente al país a la II Guerra Mundial.

Aunque El Jardín de los Finzi-Contini fluye con suave naturalidad entrelazada a unos años intensos y dramáticos, no es solo una novela histórica. El Jardín es también, y quizá sobre todo, una novela romántica, una elegía nostálgica a la frescura y pasión de la juventud, un canto a la belleza sobre todas las cosas. Un manifiesto que postula la estética frente a la violencia, el arte y la cultura frente a la brutalidad y la ira.

Bassani, el narrador

Bassani logra, con ritmo tranquilo y voz clara y evocadora, llevarnos con él por las calles empedradas de la ciudad medieval de Ferrrara, emocionados sobre nuestras bicicletas al acercarnos a las puertas de la gran mansión Finzi-Contini. Hace que nuestros corazones palpiten rápido al traspasarlas, vestidos con blancas ropas de tenis. Y consigue contagiarnos la emoción inolvidable del primer beso que damos a Micòl Finzi-Contini bajo los frondosos árboles.

En el Jardín, ese enorme espacio aislado del exterior, protegido por altos muros de los que se es al mismo tiempo prisionero, evocamos un sueño de libertad. Es un Edén, un Shangrilah fuera del tiempo, un lugar donde escapar de los mediocres destinos del exterior, de lo mundano y convencional. Un templo consagrado a la belleza y a la vida.

Dentro del jardín, donde el genocidio que se aproxima no se ve o no se quiere ver, aprendemos de la comunidad judía en Europa, de las increíbles leyes de la raza de Mussolini de 1938 que les prohíben matricularse en escuelas o universidades, pertenecer a clubs deportivos o culturales, tener servicio no judío o incluso figurar en el listín telefónico. Vemos como les afectan y como, a pesar de ello, el autor nos lo traslada sin ensuciar su voz con rencor, aunque si, inevitablemente, de ocasional tristeza.

Los silencios hablan

En este gran libro es tan importante lo que se cuenta como aquello que no se dice, que se oculta, se omite o se sugiere con elegancia. Aunque la trama está clara de principio a fin, Bassani deja al lector un amplio margen para interpretar los detalles que la rodean. Hay mucho contenido en solo 250 páginas y la sencilla belleza de muchas frases, las múltiples capas de subtexto y aquello a lo que se alude solo de manera oblicua provocarán que volvamos a leer párrafos enteros y harán las delicias de los subrayadores.

El amor no correspondido, la pasión y el deseo, la decadencia, la guerra y el fascismo, la violencia, las minorías y el racismo reciproco, la erudición y el amor por la cultura, sobre todo a las letras… Todo ello y más encontraremos si entramos con el paso seguro y el corazón en la mano en el gran Jardín de los Finzi-Contini. Sin duda pasaremos en él un verano cuyos encantos melancólicos seguirán vivos mucho después de cerrar este gran libro.

Si te ha gustado esta reseña, te encantará conocer más de otra gran novela del SXX como El tambor de Hojalata, en este enlace.

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