Alvaro Urkiza

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Welcome to Akwidaa

Akwidaa Old Town es una pequeña comunidad de pescadores en la costa de West Ghana, África. En la desembocadura del río, casas de adobe, madera y metal, sin electricidad o agua corriente, se arriman sobre la arena en un laberinto de humanidad que mira al mar desde hace siglos. La bahía, el istmo, la selva y las playas son bellísimos, el paraíso tropical que todos imaginamos.

New Town

El desarrollo, tal y como lo entendemos, ha pasado siempre lejos de aquí. Se ha quedado en New Town, un reasentamiento del interior escindido de Akwidaa. Allí ha vencido el sedentarismo agricultor frente a la provisionalidad del mar. En New Town ganó el cruce de caminos a la playa, el mercado y la venta dejaron atrás al promontorio rocoso y a la pesca. Unos kilómetros tierra adentro encontraremos escuelas, tiendas, talleres e iglesias de todos los credos. Se vende cerveza fría y se ve la televisión. Aunque para llegar a New Town desde nuestra «civilización» también hay que atravesar Kms de selva por pistas de tierra, esa comunidad representa la modernidad para Akwidaa, la olvidada y orgullosa perla pirata.

En Akwidaa se respira alegría a pesar de carecer de lo más elemental, viviendas dignas o sanidad básica. Cabras y buitres recorren la playa, el gran vertedero. Las aguas sucias se canalizan al descubierto por las calles de esta Venecia africana que muestra la cara menos amable de la globalización. Y se sonríe con mirada despejada, se regalan amabilidad y peces y no se pide nada a cambio.

Charity

El hospital más cercano está lejos, en Dixcove. Lo visitamos guiados por Charity, la enfermera jefe. Charity lleva años trabajando aquí, ha visto pasar a muchos médicos y enfermeras que solo soportaron la presión durante unos meses. Actualmente, un medico, 4 asistentes y un puñado de enfermeras atienden casi sin medios a una población estimada de 40.000 personas. El porcentaje de muerte infantil hasta los 3 años es del 50%. La malaria, el cólera o el tifus son pandemias crónicas. La única ambulancia duerme definitivamente averiada en la puerta, un monumento oxidado al esfuerzo de esta gente.

Un alto tronco clavado en la arena y un cabo colgando de su punta atado a una chancleta son el campo deportivo municipal: los jóvenes pasan horas empujando la sandalia con la mano hasta que se enrolla el cabo en el tronco, y vuelta a empezar. Los más niños recogen pedazos de corteza y ramas de árbol traídos por el mar e improvisan de manera natural unas tablas para divertirse en las olas: sin saberlo, han inventado el Surf otra vez.

Mercy Wood

Mercy Wood tiene setenta y tres años y es la matriarca de la comunidad. Su hija y su nieta posan orgullosas a su lado para la fotografía. Mercy fue profesora de la antigua escuela en Akwidaa, durante años usó los bancos de la iglesia presbiteriana como pupitres. Hasta que esta congregación también emigró a New Town y prefirió llevárselos para el rezo en la próspera capital de comarca. Ahora aquí se estudia sentados en cajas o sobre la arena.

Un chico corta unas botellas de plástico y las convierte en tambores improvisados. Con dos ramas de bambú interpreta música y percusión para todos. Comienza el baile, los niños gritan, saltan, ríen a carcajadas. Mientras se danza, los botes salen a pescar un día más con la marea. Cruzamos el puente de tablones que nos separa del continente pensando en que éste es el centro del mundo, la realidad, y que los occidentales, ahí afuera, en las inmediaciones de la vida, soñamos un espejismo alucinado. ¡Gracias, Akwidaa!  ¡Medah si pah, Ghana!

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12 comentarios en “Welcome to Akwidaa”

  1. Pingback: Welcome to Akwidaa | Estado de Tránsito – Tengo sitio libre

  2. En estos días de tu viaje en Tránsito por Ghana me recordaste el trance de las grandes pasiones donde lo verdadero y lo humano se convierten en uno!!! espero que disfrutes con la máxima intensidad..yo la tengo metida en la sangre!! un abrazo aventurero

  3. Gracias por hacernos llegar a lugares donde nunca hemos llegado muchas veces. Es mejor que un documental, porque enseñas el mundo a través de tu prisma particular. Y eso nos enriquece a todos. A tí y a quienes te acompañamos desde «el mundo civilizado».

  4. Pingback: Llueve en Accra – Estado de Tránsito

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